Más allá de producir y vender, las empresas que integran Dipat, un consorcio de exportación, se han encargado de tejer una verdadera red de cooperación entre ellas y con la comunidad.

El grupo -ganador de la categoría Mejor Gestión Sustentable de una Empresa Exportadora, del Premio a la Excelencia a la Exportadora La Nacion-Banco Galicia 2010-, nació hace cuatro años y está integrado por 12 empresas, 10 de herrajes, una de pinturas y otra de molduras para la industria del mueble.

Faustino Rodríguez, presidente de Dipat, contó las iniciativas del grupo: un centro de inyección montado en una escuela técnica -”compramos las máquinas y el establecimiento educacional puso el espacio-; un centro de distribución en Florida; una matricería en la misma escuela técnica con una ayuda importante del Ministerio de la Producción bonaerense, y una carpintería para hacer los exhibidores de las empresas, comentó.

-¿Cuál es el objetivo de esos proyectos?

-Formar recursos humanos, que nunca alcanzan para las necesidades del grupo. El proyecto contempla también la puesta en marcha de un Centro de Innovación y Diseño Tecnológico en otra escuela técnica, la Nº 5 de San Martín. Las cosas se construyen, ante todo, con una visión productiva, y luego educativa. La idea es que la persona que se capacite allí tenga una visión empresaria de las cosas y al mismo tiempo que aprenda. Una cosa es contarle sobre la dureza de un material y otra que la mida él con la mano. En cinco minutos, el operario recibe el conocimiento que hubiera debido buscar en cinco libros. En un principio está pensado para trabajar con alumnos de la escuela; en un futuro para capacitar empleados de las empresas del grupo y subocupados en otros turnos, también.

Rodríguez califica la iniciativa como “muy ambiciosa e interesante” y defiende que las empresas aporten dinero para los proyectos como una vía fundamental para comprometerse con los mismos.

Los principales mercados para el grupo son Uruguay, Paraguay, Bolivia, y más tibiamente Chile y Perú. “Hemos tenido actividades comerciales con Puerto Rico y Miami, pero no tenemos un distribuidor propio. Estamos trabajando Brasil, que es muy atractivo pero muy difícil, porque si bien tenemos una supuesta ventaja cambiaria, cuando querés hacer una exportación te enterás de la cantidad de impuestos que tienen, y al final el negocio se achica mucho. Y tenés que luchar con el tremendo nacionalismo que hay, especialmente en el sur del país”, dice.

Las firmas que integran el consorcio exportan, en promedio, entre el 10 y 20% de su producción. Todas recibieron el impacto de la última crisis mundial, pero estiman que para este año las cifras treparán el 50%.

Fuente: La Nación