Hitos del hombre acerca del que coinciden con sus aciertos. Las razones de su alejamiento. Una convulsionada gestión de siete meses de batalla

pferres“-Basta de cháchara!”. Esta fue la primera de las premisas del hombre que llegó desde el sector privado a hacerse cargo de las ásperas reuniones de directorio del Ente Administrador del Puerto de Rosario. Por más que parezca que pasó hace años, el 22 de enero del corriente, Pablo Ferrés asumió la presidencia del Ente con la difícil faena de sostener la actividad de las terminales que explota Terminal Puerto Rosario, una empresa con un proceso concursal aún en marcha, con alrededor de 300 empleados a cargo y un conflicto social en ciernes. Siete meses después, tras protagonizar no pocas escaladas verbales y un arduo trabajo, Ferrés salió a relativizar un acuerdo verbal con la Subsecretaría de Vías Navegables por el Puerto de la Música y le sacaron tarjeta roja.

Al menos así lo ven algunos sectores de la actividad portuaria. No importa su origen, sólo diremos que se trata de actores privados y públicos. En general, la impresión que deja Ferrés es la de un piloto de tormentas consciente del peso específico que puede ejercer en un ámbito duro como el portuario, de donde proviene a través de la actividad privada. En el Gobierno no pocos piensan que se va un actor experimentado y coinciden en el desempeño “brillante” de su gestión (mucho más técnica que la de Ángel Elías). Lo que no vieron con tan buenos ojos es que la Coordinación de Puertos Públicos, haya tenido que pedirle la renuncia, en lugar de haberla presentado voluntariamente por sus diferencias en torno al proyecto cultural insignia del gobierno santafesino. Una divergencia de matiz político que lo terminó marginando de la administración.

Hitos de una meteórica carrera en el Enapro

El día que asumió, Ferrés despejó todas las dudas en torno a la permanencia de TPR (que hoy está en proceso de saneamiento de sus deudas y con la concreción de la compra del 51% de sus acciones por parte de Abel Otto Torres SA (AOTSA), firma ligada al grupo Vicentín que cuenta con los avales de Enapro para poder operar en las terminales de la concesionaria. En enero, todavía no era tan claro. Esto fue lo que dijo Ferrés:

“Esto es muy sencillo, si TPR tiene que vender la casa, que la venda, basta de cháchara, no nos vamos a dejar a apretar por los medios”, remarcó en aquel momento, aludiendo a medios que venían advirtiendo (e incluso fogoneando) la llegada de AOTSA al Puerto de Rosario. “El coche es un Fórmula Uno. El conductor, un mediocre”, llegó a ilustrar el 27 de enero pasado, en otra entrevista concedida a ON24.

“Si no consigue inversores, la situación de TPR es realmente desesperada. Si no pudiera salir del concurso y cumplir con el pliego, estaríamos pensando en una operación sin licitación”, deslizó Ferrés en los primeros días de marzo, ante lo que remarcaba como un escenario de escaso margen. En aquel momento, consultado por este portal ante la presencia de la naviera MSC, Ferrés había graficado lo agradecido que estaba por esa operación: “Yo le prendo todos los días una vela a “San MSC”, ironizó entonces al tiempo que afirmaba que a TPR no había que “sacarle las castañas del fuego”.

Por supuesto, también llegaría la réplica de TPR, un verdadero hachazo: Pablo Neirotti, vicepresidente de la concesionaria, desmintió en una entrevista de ON24 la versión de Ferrés, que hablaban entonces de incumplimientos con cifras, dando nombres de clientes, cantidades de cargas y movimientos hora en el puerto. Días más tarde, también en marzo, la empresa privada diría que la situación “Está normalizada”.

Sería el propio Antonio Bonfatti, en esos primeros días de marzo, el encargado de bajar el tono a la novelesca pelea entre concesionario y Ente. En un brindis con motivo del XXIIº Aniversario de Fundación Libertad, el funcionario provincial aseguró que era Vicentín la encargada de presentar los avales de AOTSA para poder hacerse cargo de la operación en las terminales portuarias de TPR. Esto se cristalizó en un encuentro días más tarde con la exportadora y el rumbo comenzó a cambiar.

A fines de abril, el presidente del Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro), se declaró “optimista” en el IV Encuentro Argentino de Transporte Fluvial organizado en la Bolsa de Comercio de Rosario. En ese marco el funcionario portuario admitió que está “mucho más optimista que hace unas semanas” ya que con la aparición Vicentín, la empresa Aotsa superará los $10,5 millones, que exceden lo exigido en el pliego y permitirán a la compañía comprar el 51% de las acciones de Terminal Puerto Rosario. Vicentín había hecho una propuesta de compra por el 20% de las acciones de Aotsa (Abel Otto Torres SA) y con esta fórmula, esta última se podía quedar con el 51% de la concesión del puerto de Rosario.

Finalmente, en mayo, tras meses de desencuentros y al cabo de una jornada extenuante en el directorio del Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro), se aprobó la venta de acciones de Terminal Puerto Rosario (TPR) a Abel Otto Torres SA (Aotsa), requisito que faltaba para que la firma pudiera convertirse en operadora de la terminal multipropósito del puerto de Rosario. Entonces Gustavo Shanahan, presidente de TPR, dijo entonces: “se abre una gran posibilidad de refuncionalizar el puerto, como lo venimos sosteniendo desde hace 8 meses, para que pueda ser lo que debe ser”.

Esa opción de compra por el 51% de las acciones de TPR, terminó de anudar una operación que en diciembre se parecía que se iba a pique. El propio Shanahan, resaltó el importantísimo salto en el volumen de cargas globales, y anticipó que superaba el 100% de un año a esta parte. En la misma nota a este portal, el empresario adelantó que se concretó la aparición de Cargill y que se negociaba la participación de YPF.

Foco de conflictos. En declaraciones a la prensa, este miércoles admitió públicamente que era una “muy mala noticia” su desplazamiento. El funcionario recordó que cuando asumió en el puesto, hace unos siete meses, “llegué con un diagnóstico y una propuesta de solución para el Puerto” pero “nunca se habló de Puerto de la Música porque ellos creían que lo tenían resuelto, lo creían porque habían pasado por encima de la Ley de Puertos y de un montón de cuestiones reglamentarias”.

Fuente: ON24