logo_intaElla, la vaca de Chivilcoy, sabe que su leche –gracias a un desarrollo biotecnológico generado por el INTA, el INTI y una empresa local– es baja en las grasas saturadas que elevan el colesterol y alta en sustancias que podrían prevenir enfermedades cardiovasculares y tumores.

Esta superleche se logró, no por agregado de sustancias químicas, sino mediante cambios científicamente controlados en la alimentación de las vacas: gracias a suplementos dietarios (subproductos del aceite de soja o girasol), consiguen que “la leche salga ya diferenciada de la ubre: es una especialidad y no un commodity”, según destacó un investigador del INTA.

Fuente: Página/12